La dance de dromadaire son los músicos y el disco que compré de camino al desierto de Merzouga (cerca de la frontera de Algeria, en Marruecos) porque el conductor lo llevaba puesto en su 4x4 y me fascinó.
Las sensaciones que me produjo escuchar esta música mientras admiraba el paisaje me ponen todavía los pelos de punta.
Es cierto que el disco pierde sentido por el factor geográfico, pero aún así sus ritmos consiguen atraparte como si fueras una serpiente siendo hipnotizada. Ritmos árabes con una persución importante y que lleva todo el peso a lo largo de las doce pistas, donde en ocasiones encontramos flautas juguetonas y en otras, voces que se acercan al mantra.
Las canciones no tienen nombre y están grabadas en directo y con un sistema algo rudimentario, que le da, si cabe, mayor vida y realismo. Los músicos son bereberes anónimos que nos transmiten una herencia histórica y cultural de gran valor.
La dance de dromadaire - La dance de dromadaire