lunes, 13 de febrero de 2012

La dance de dromadaire



La dance de dromadaire son los músicos y el disco que compré de camino al desierto de Merzouga (cerca de la frontera de Algeria, en Marruecos) porque el conductor lo llevaba puesto en su 4x4 y me fascinó.
Las sensaciones que me produjo escuchar esta música mientras admiraba el paisaje me ponen todavía los pelos de punta.

Es cierto que el disco pierde sentido por el factor geográfico, pero aún así sus ritmos consiguen atraparte como si fueras una serpiente siendo hipnotizada. Ritmos árabes con una persución importante y que lleva todo el peso a lo largo de las doce pistas, donde en ocasiones encontramos flautas juguetonas y en otras, voces que se acercan al mantra.

Las canciones no tienen nombre y están grabadas en directo y con un sistema algo rudimentario, que le da, si cabe, mayor vida y realismo. Los músicos son bereberes anónimos que nos transmiten una herencia histórica y cultural de gran valor.


La dance de dromadaire - La dance de dromadaire



Mahala Raï Banda



Mahala Raï Banda
es una de las bandas actuales de música gitana procedente de los Balcanes más popular y su música da fe de ello: en ella encontramos violines, acordeones y una gran sección de viento, donde mezclan diferentes influencias modernas con su cultura más tradicional.

Su fuerte ambiente festivo proviene de la cultura de tocar en calles, plazas y bodas, junto a grandes fiestas, danzas y banquetes. Su parte más melancólica, de los entierros. Sí, también se llevan a la banda allí.

Si los invitas a una fiesta o velatorio, lleva buenas provisiones que son unos cuantos...

Ghetto blasters - Mahala Raï Banda






Manifiesto

Alberto Azul y sus amigos imaginarios dan la bienvenida a este humilde blog, sin mas pretensiones que recopilar música que creemos que no tiene la repercusión que se merece, ya sea por una situación geográfica, promocional, etc. No importa.

Desde aquí trataremos de recuperar la importancia que se merece una canción, ese gran tesoro que creemos que se ha prostituido, perdido o en cualquier caso alejado de sus orígenes.
Para ello huiremos de este mundo tan agitado y pendiente de las efímeras modas y tataremos de buscar músicos que se comprometan más con sus canciones que en salir bien en la foto para una revista de actualidad. Tampoco importará la procedencia, así que no veréis solo etiquetas de EEUU, Inglaterra o España.

Alberto Azul es sólo un médium para abrir las puertas a esos músicos a los que nos gustaría llegar a ser algún día.

Pero hasta que eso ocurra, seguiremos inventando artilugios como este para robar sus poderes.